Caballos esperando enganchados, un lebrel que mira justo por encima de ti, ovejas que vuelven al anochecer, patos descansando al sol. Los pintores siempre quisieron a los animales más de lo que admitían, y Bonheur, Landseer, Oudry y Troyon les dedicaron carreras enteras.
Como puzzle
Un montaje amable. El pelo y la lana siguen una dirección, así que una pieza te dice cómo va colocada, y casi siempre hay un borde claro donde el animal toca el prado. El fondo liso de estudio detrás de un retrato es la parte que pide paciencia.